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Después de ordenar con mis hermanos Eva y Jorge todas las cosas de nuestros padres, han aparecido cientos de postales, tarjetas, cartas, documentos, etc. que han aportado mucha información sobre aquellos años pero, sobre todo, información sobre las relaciones personales de nuestros padres con los demás emigrantes, sobre todo las relaciones tan estrechas entre los “pioneros” que convivieron en el llamado Chalet Fridbach durante 6 años, que ya he explicado anteriormente.

Además, he podido hablar con algunas de las personas que estuvieron en aquellos tiempo allí, en los primeros tiempos, sobre todo José Flores y, para mi sorpresa, con Oscar Fernández, y digo sorpresa, porque yo no lo recordaba que hubiera estado allí, pero hay una postal enviada desde Asturias, y también con José Garrido, María de los Reyes, hija de Ricardo y Mari, Carmeli y su hija Sonia, Else Carranco y su madre Pepita.

Como ya he contado un poco como llegaron nuestros padres hasta Zug, lo que quiero hacer es un pequeño resumen de las personas que, por toda esta documentación, pasó en algún momento por el Chalet, basado en documentos, conversaciones y recuerdos, para que todos nos acordemos de ellos, sin extenderme demasiado, ni entrar en asuntos muy personales, solamente en lo que afectan a las relaciones con ellos.

Aprovecho para publicar algunas fotos que me han hecho llegar, y que no las tenía, por razones evidentes, y entre ellas 2 fotos de la sección 231 de la Landis&Gyr, donde trabajaron algunos de ellos; una ya la tenía y la otra me la ha enviado Mari Reyes. Y aunque no todas sean del año 1962, y quisiera mantener un poco el orden de los años, ahí las dejo.

Y si alguno tiene constancia de cómo o donde contactar con alguien, o sus hijos, o alguna información que yo desconozca, que no dude en hacerlo o en decírmelo, que yo gustosamente la añado o intentaré hablar con quien sea. Gracias y espero que os guste.

Suiza 1962_4

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Poco a poco nos íbamos integrando en el ambiente suizo, pero sin olvidar nunca ni la elegancia tanto propia ni la que se llevaba en aquellos tiempos. ¿A ver quien se pone hoy a cenar con la corbata puesta, por muy recién llegado que venga uno del trabajo? Eran otros tiempos y formas de ser, que hoy ya no se llevan, y que en determinadas casos y cosas se echan de menos. Esta foto da idea de la forma de vivir que había en ese Chalet Fridbach, donde en esa mesa tan larga había sitio para todos y nunca faltaba algo de comer y, por supuesto, de beber. Tengo muchísimos recuerdos, aparte de las imágenes, de comidas multitudinarias.

Yo era un pinta de mucho cuidado, y como siempre he tenido espíritu aventurero, y con tanto campo y cosas por ver, un día, ni corto ni perezoso, me trinqué el monedero de mi madre, una lata de sardinas y me eché a andar. Cuando se dieron cuenta de mi ausencia, aquello fue, según siempre me han contado, un sinvivir, hasta que de pronto alguien se dio cuenta que en el colegio salesiano que había mas abajo, había un niño en una ventana y ese elemento era yo. Las monjas que había allí, en vista de que hablaba poco y no sabían quien era, pensaron colocarme allí a ver si alguien me identificaba. Os podéis imaginar la que había liado hasta que volví al Chalet. Ya me había perdido con escasos 9 o 10 meses en Nervión, en Sevilla, o sea que la cosa venía de lejos.

Y ahí comenzaron los paseos familiares y con amigos, tanto en las cercanías como la vaquería que había enfrente, como por el bulevar del lago de Zug, subidas al Zugerberg y, ya puestos, porque no a otros lugares, siendo el primero la ciudad de Zurich, a la que fueron en tren, y aquí están mis padres delante de la estación, estación que por cierto sigue tal cual se ve en la imagen, y los tranvías también, porque si las cosas sirven, ¿por qué hay que cambiarlas? Y eso es lo que mas me sigue gustando de mi país de adopción, Suiza, donde en mis varios viajes realizados recientemente, hay tantas cosas que siguen igual, que es muy fácil trasladarse mentalmente al pasado y revivirlas.