Suiza 1969_3

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Mayo suele ser un mes relativamente fresquito, pero agradable para pasear por Zug. Así que, ni corto ni perezoso, nos fuimos de paseo al lago, para ver como llegaban y salían lo dos barquitos que entonces hacían sus recorridos por el lago. Ya puestos, y como éramos unos elementos de mucho cuidado, nos montamos en una barca imitando lo que habíamos visto, a punto de caernos al lago. En fin, cosas de niños, pero también los mayores nos dejaban hacer, era la única forma de ir aprendiendo.

En junio se celebraron varios bautizos, a saber, el de Sonia Rojas, del que solo tengo una foto en las escalinatas de San Miguel, y el de Susana Villanueva, del que me han hecho llegar varias fotos. El no aparecer nosotros en el bautizo de Sonia Rojas pudo ser debido a que mi madre se operó ese año de apendicitis y, mientras ella estuvo en el hospital, mi hermana estuvo en casa de los Garrido, y yo recuerdo haber estado con Else y Pepita en su vivienda entre Baar y Steinhausen, y haber jugado con Else hijo haciendo manualidades con el corcho de embalaje de una empresa cercana, ese recuerdo sigo teniéndolo. Por eso tampoco hay fotos del cumpleaños de mi hermano Pepe.

Y cuando llegó Julio, volvimos a tomar rumbo a España, para pasarlo con la familia en Sevilla y en Málaga, y siempre recuerdo que la carretera pasaba justo al lado del monumento al tamborilero del Bruch, que está cerca de Montserrat. Hoy la carretera apenas se usa, porque hay una autovía, y hay que desviarse, pero sigue existiendo.

Ese verano fue cuando llegaron por primera vez a la luna, y recuerdo que nos despertaron de madrugada para ver la llegada por televisión, en blanco y negro por supuesto, pero fue un acontecimiento que no se borra. Ahora bien, también recuerdo que mis abuelas decían que aquella era mentira y que como iban a llegar las personas a la luna.

Por la postal que mi madre le envió a mi padre, ese año nos vinimos primero sin mi padre, y aprovechamos para estar con Heri en Sevilla con sus sobrinas en Piscinas Sevilla, que este año estaban aún más abarrotadas y después nos llevó a Málaga, para dejarnos allí. Se ve que él volvió a Suiza con Manuela, y entonces se vino mi padre con el coche para pasar unos días en la Feria de Málaga, y regresando a Sevilla para ya casi a finales de Agosto volvernos de nuevo a Suiza, pues había que continuar trabajando y también volver al colegio, y aunque pasamos por la Costa Brava, no podíamos perder mucho tiempo, porque el viaje era largo, casi 3 días, pero recuerdo que salíamos de Sevilla en pantalones cortos y camisetas, para llegar a Zug poniéndonos un jersey porque hacía ya fresco. Pero volvimos con buenos recuerdos y habiendo disfrutado con nuestros primos.

Suiza 1968_6

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A finales de Noviembre del año anterior se habían construido las pistas de patinaje sobre hielo y también un pabellón para jugar al curling en el Herti de Zug, muy cerca de donde nosotros vivíamos. Y aunque este deporte es muy minoritario, y se considera aburrido, a mi me encanta desde entonces por la estrategia. De hecho se puede ver el camino que había campo a través desde las nuevas viviendas hasta la pista de patinar y que cuando había bastante nieve se congelaba, con lo cual a veces, con suficiente nieve y si se había congelado, incluso podíamos ir patinando casi desde la casa hasta la pista.

El caso es que ese año aprovechamos para darle buen uso tanto a los patines que nos habían regalado el año anterior, como incluso de jugar un poco al hockey hielo. Estuvimos aprovechando esa pista bastantes días y así seguiríamos todos los años, patinando y jugando con los amigos y amigas.

Y nuevamente ese mes de Diciembre fue un mes de mucha nieve, así que de nuevo disfrutamos de los deportes de invierno, pero también era la fecha de la llegada de San Nicolás, que se celebra el día 5 y, como no podía ser menos, se presentó en nuestra casa para entregar los típicos dulces navideños y algún que otro detalle, y se aprovechó que estábamos todos los niños Barrera, Fernández y Flores. En ese momento no lo sabíamos naturalmente, pero tanto San Nicolás como los “Schmutzli” eran españoles disfrazados, que lo hicieron muy bien, todo hay que decirlo. ¿O quizás si eran ellos de verdad, quien sabe?

Eso no quitaba que en Nochebuena hubiera regalos para todos, sobre todo para los niños, pero también para los adultos, y para no perder las buenas costumbres del chalet, se vinieron a celebrarlo a nuestra casa los Flores desde Oberwil, y ahora también los Fernández que vivían al lado nuestra, sin faltar ni Heri ni Manuela. Los que no vinieron fueron la familia Carranco, Else y Pepita y sus hijos, pero nos hicieron llegar una foto de la celebración de ellos.

Llegó Nochevieja, de la que no tengo fotos, cosa rara, pero al día siguiente, como no podía ser menos, nos reunimos en nuestra vivienda varias familias para hacer una celebración de Año Nuevo como nos gustaba hacer desde hace años, donde estuvimos junto con las familias Fernández, Antón, Flores, Carranco y los hermanos Gómez.  Y yo recibí una postal, la primera personal mía por mi santo, de la familia Garrido deseándome felices fiestas.