A finales de Noviembre del año anterior se habían construido las pistas de patinaje sobre hielo y también un pabellón para jugar al curling en el Herti de Zug, muy cerca de donde nosotros vivíamos. Y aunque este deporte es muy minoritario, y se considera aburrido, a mi me encanta desde entonces por la estrategia. De hecho se puede ver el camino que había campo a través desde las nuevas viviendas hasta la pista de patinar y que cuando había bastante nieve se congelaba, con lo cual a veces, con suficiente nieve y si se había congelado, incluso podíamos ir patinando casi desde la casa hasta la pista.
El caso es que ese año aprovechamos para darle buen uso tanto a los patines que nos habían regalado el año anterior, como incluso de jugar un poco al hockey hielo. Estuvimos aprovechando esa pista bastantes días y así seguiríamos todos los años, patinando y jugando con los amigos y amigas.
Y nuevamente ese mes de Diciembre fue un mes de mucha nieve, así que de nuevo disfrutamos de los deportes de invierno, pero también era la fecha de la llegada de San Nicolás, que se celebra el día 5 y, como no podía ser menos, se presentó en nuestra casa para entregar los típicos dulces navideños y algún que otro detalle, y se aprovechó que estábamos todos los niños Barrera, Fernández y Flores. En ese momento no lo sabíamos naturalmente, pero tanto San Nicolás como los “Schmutzli” eran españoles disfrazados, que lo hicieron muy bien, todo hay que decirlo. ¿O quizás si eran ellos de verdad, quien sabe?
Eso no quitaba que en Nochebuena hubiera regalos para todos, sobre todo para los niños, pero también para los adultos, y para no perder las buenas costumbres del chalet, se vinieron a celebrarlo a nuestra casa los Flores desde Oberwil, y ahora también los Fernández que vivían al lado nuestra, sin faltar ni Heri ni Manuela. Los que no vinieron fueron la familia Carranco, Else y Pepita y sus hijos, pero nos hicieron llegar una foto de la celebración de ellos.
Llegó Nochevieja, de la que no tengo fotos, cosa rara, pero al día siguiente, como no podía ser menos, nos reunimos en nuestra vivienda varias familias para hacer una celebración de Año Nuevo como nos gustaba hacer desde hace años, donde estuvimos junto con las familias Fernández, Antón, Flores, Carranco y los hermanos Gómez. Y yo recibí una postal, la primera personal mía por mi santo, de la familia Garrido deseándome felices fiestas.












