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El segundo hijo de la familia Barroso, Gabriel había nacido en Mayo y poco después se celebró su bautizo en la iglesia de San Miguel. Por razones lógicas, apenas conozco a Gabriel, y estas fotos las ha aportado Flores, y hago referencia a ello más que nada porque seguimos en contacto con Jerónimo y Beatriz Barroso.

En Junio se celebraron de nuevo unos juegos deportivos organizado por la empresa Landis&Gyr, la cual había pedido a mi padre que volviese, que tenía su puesto disponible por si quería retornar sin problema alguno, pero ya habían tomado la decisión de regresar a España. A dichos juegos acudió mi hermano Jorge con su equipo del Betis, y así quedó recogido en la revista de la empresa para la posteridad.

Y de su ya última excursión escolar, mi hermana Eva mando postales desde Langnau y desde Osco, porque quedaban días para comenzar el viaje de regreso a España, como queda de manifiesto en los pasaportes de todos nosotros, donde aparece la fecha de la baja de las autoridades locales.

De lo único que tengo un recuerdo como si hubiera sucedido ayer, es que el día 5 de julio (y la fecha la he comprobado por Internet), mi hermano Pepe y yo nos quedamos en casa solos y estuvimos viendo primero la final de Wimbledon entre Arthur Ashe, que la ganó, y Jimmy Connors. Era la primera vez que yo veía una final de tenis, y me llamó la atención que la jugara un negro, porque en las pocas imágenes que había visto hasta entonces, todos eran blancos.

Pero me alegré muchísimo que la ganara, porque recuerdo que jugaba como muy tranquilo, sin aspavientos, lo contrario que su rival. Desde entonces siempre me ha gustado ver partidos de tenis, y siempre me he inclinado por quien ha sido más noble jugando. Y después de ese partido estuvimos viendo una película, que también recuerdo perfectamente y que se llamaba Tierra de Faraones. ¿Por qué tengo estos recuerdos? No lo sé, supongo que porque serían los últimos hechos importantes que viví en Suiza, y no los he olvidado. Lo que si es cierto, es que el día 7 de julio nos dimos de baja en el control de habitantes de Zug. Esa misma tarde llegó el camión de la mudanza y mis padres con la ayuda de Heri, Manuela y todos nosotros, estuvimos bajando bultos que iban entrando en el camión, pero mis dos bicicletas se quedaron en Suiza, cosa que no me hizo ninguna gracia, pero después entendí que solamente iban a ser un peligro en Sevilla. Al día siguiente, muy temprano como siempre, emprendimos el regreso a España y pocos días después llegamos a nuestra nueva vivienda en el Parque Alcosa, justo un día antes que llegara el camión de la mudanza, creo recordar que lo adelantamos en la frontera de Francia con España.

Comenzábamos una nueva vida en nuestra patria, 14 años después de haberla abandonado nuestros padres en busca de un futuro mejor para todos. Y en estos momentos recuerdo una frase que me dijo Heri, recuerdo incluso que me la dijo en la comunión de mi hijo Jesús, cuando hablando de mi viaje a Suiza en 1994, cuando tuve que presenciar casualmente como derribaban «su residencia», y él pensaba volver por primera vez a Suiza, y fue: «Nosotros cometimos dos errores, el primero por desconocimiento, que fue irnos a Suiza, no teníamos que haberlo hecho, porque el segundo fue peor, porque ya teníamos el conocimiento, y fue volver a España». Que cada cual piense lo que quiera.

Suiza 1975_1

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Este iba a ser definitivamente nuestro último año en Suiza, o mejor dicho, el último semestre, y ya lo sabíamos, aunque no le dimos mayor importancia, pensando en que el regreso a nuestra patria iba a suponer para nosotros un simple cambio, pero nosotros como jóvenes solamente sabíamos y conocíamos nuestra patria de los veraneos, no sabíamos nada de la realidad política ni laboral, al menos era así en mi caso con casi 17 años. En septiembre yo había comenzado mis estudios profesionales, y tenía la confianza en que podría continuarlos en breve en España.

Hace poco tiempo he descubierto por una cinta de casete muy personal que mis padres ya se habían planteado la vuelta en el verano de 1973, sobre todo porque mi madre llevaba algún tiempo con problemas de salud relacionados con el reuma, y los médicos que la trataron, tanto en Zug como en Zurich le aconsejaron irse a un clima más seco, y es por eso por lo que decidieron volver a Sevilla y no a Málaga, donde estaba nuestra familia materna.  Pero de eso nosotros nos enteramos a finales de 1974, y esta cinta la he encontrado hace algunos meses, entre muchas de las cosas que he encontrado, algunas de las cuales han ido apareciendo en todas estas publicaciones. Ahora muchas cosas están más claras. El caso es que mi padre se había marchado a España, creo que antes de la fiesta de Reyes, para empezar a trabajar en la empresa con la cual había llegado a un acuerdo el verano anterior. Se trataba de una empresa filial de Abengoa y había contactado con esta empresa por medio de un antiguo compañero de CASA.

Nuevamente se celebró la entrega de regalos por los Reyes Magos, y nuevamente me pidieron que hiciera de rey Baltasar, pero esta vez me pintaron la cara con betún negro, aunque eso no impidió que mi hermano Jorge recelase de ese Rey Mago, pues la voz era inconfundible para él.

Recuerdo también muy especialmente que ese año había nevado de lo lindo, de hecho creo que estuvo unos días seguidos nevando sin parar, que yo aproveché para subir al Zugerberg con el trineo pequeño de mi hermano Jorge y pasar un día de bajar y volver a subir, que ya nunca más he podido disfrutar. Terminé cansadísimo y regresé bastante tarde a mi casa, como para no olvidarlo. Y viendo como estaba aquello de nieve, nos fuimos la familia entera al Zugerberg junto con Heri.

Heri, que era bético, y aunque en mi familia todos éramos sevillistas, le regaló a mi hermano Jorge camiseta, pantalón y medias del Betis, y así posaba con su correspondiente balón. A día de hoy, sigue siendo el único bético de los hermanos, entre tantos sevillistas, pero que vamos a hacerle.