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Otro de los atuendos que le habían regalado a mi hermano, para mantener las tradiciones patrias, fue un disfraz de torero, con el que más adelante apareció en la celebración del carnaval que se hizo en la parroquia de St. Johannes, junto con Úrsula y José Luis Garrido.

Lamentablemente, mi abuela paterna había fallecido en el mes de febrero, ya estando mi padre en Sevilla, y para él aquello fue un golpe muy duro, pues llevaba pocas semanas de vuelta en su casa cuando se descubrió la enfermedad de mi abuela. En aquellos años, muchas veces se descubría la enfermedad cuando ya era tarde, como también había sucedido con mi abuelo. Mi padre pensaba que podría disfrutar algún tiempo de su compañía ya que había vuelto de Suiza, pero el destino no lo quiso así, que se le va a hacer.

Mi madre tomó un vuelo a Sevilla llevándose a Jorge con ella, y bien que disfrutó el pequeño con ese vuelo de Air France, pues le dejaron entrar incluso en la cabina de los pilotos.

Por aquellas fechas llegó a nuestra casa la nueva guía telefónica, que mi madre se trajo de Suiza, y que aún seguimos teniendo, así que si alguien quiere saber quien vivía en aquella época en esos cantones puede consultarnos. Esa guía era muy curiosa, pues aparte del nombre y la dirección completa del titular del teléfono, también aparecía su profesión, salvo algunas excepciones, que entiendo que no querían que apareciese.

Y como ya decía, había nevado tanto, que la nieve aguantó hasta finales de marzo, así que a principios de marzo nuevamente nos fuimos al Zugerberg, y allí echamos un día bastante soleado, pero con mucha nieve, y mi hermana se llevó a su pequeña amiga Úrsula, y aunque disfrutamos muchos, nuestras caras ya daban a entender que aquello se acababa.

Mi hermana se fue a finales de marzo con su curso a Basilea, una de las últimas excursiones que hizo, y desde allí mando una postal de recuerdo. Y cuando llegó el mes de abril, yo hice mi examen del Graduado Escolar para poder estudiar en España, y recibí la correspondiente certificación que envió la embajada de España de Berna, y mi hermano hizo su examen de final de estudios con muy buenas notas y le dieron su correspondiente título, pudiendo ya comenzar a trabajar como profesional no como aprendiz, lo que pudo hacer durante los 2 meses hasta nuestro regreso.

También celebraron su Primera Comunión Rosamarina Fernández y María Dolores Villanueva, ésta última en la iglesia de St. Johannes, pero tampoco tengo fotos.

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Este iba a ser definitivamente nuestro último año en Suiza, o mejor dicho, el último semestre, y ya lo sabíamos, aunque no le dimos mayor importancia, pensando en que el regreso a nuestra patria iba a suponer para nosotros un simple cambio, pero nosotros como jóvenes solamente sabíamos y conocíamos nuestra patria de los veraneos, no sabíamos nada de la realidad política ni laboral, al menos era así en mi caso con casi 17 años. En septiembre yo había comenzado mis estudios profesionales, y tenía la confianza en que podría continuarlos en breve en España.

Hace poco tiempo he descubierto por una cinta de casete muy personal que mis padres ya se habían planteado la vuelta en el verano de 1973, sobre todo porque mi madre llevaba algún tiempo con problemas de salud relacionados con el reuma, y los médicos que la trataron, tanto en Zug como en Zurich le aconsejaron irse a un clima más seco, y es por eso por lo que decidieron volver a Sevilla y no a Málaga, donde estaba nuestra familia materna.  Pero de eso nosotros nos enteramos a finales de 1974, y esta cinta la he encontrado hace algunos meses, entre muchas de las cosas que he encontrado, algunas de las cuales han ido apareciendo en todas estas publicaciones. Ahora muchas cosas están más claras. El caso es que mi padre se había marchado a España, creo que antes de la fiesta de Reyes, para empezar a trabajar en la empresa con la cual había llegado a un acuerdo el verano anterior. Se trataba de una empresa filial de Abengoa y había contactado con esta empresa por medio de un antiguo compañero de CASA.

Nuevamente se celebró la entrega de regalos por los Reyes Magos, y nuevamente me pidieron que hiciera de rey Baltasar, pero esta vez me pintaron la cara con betún negro, aunque eso no impidió que mi hermano Jorge recelase de ese Rey Mago, pues la voz era inconfundible para él.

Recuerdo también muy especialmente que ese año había nevado de lo lindo, de hecho creo que estuvo unos días seguidos nevando sin parar, que yo aproveché para subir al Zugerberg con el trineo pequeño de mi hermano Jorge y pasar un día de bajar y volver a subir, que ya nunca más he podido disfrutar. Terminé cansadísimo y regresé bastante tarde a mi casa, como para no olvidarlo. Y viendo como estaba aquello de nieve, nos fuimos la familia entera al Zugerberg junto con Heri.

Heri, que era bético, y aunque en mi familia todos éramos sevillistas, le regaló a mi hermano Jorge camiseta, pantalón y medias del Betis, y así posaba con su correspondiente balón. A día de hoy, sigue siendo el único bético de los hermanos, entre tantos sevillistas, pero que vamos a hacerle.