Suiza 1971_4

publicado en: HISTORIA PERSONAL | 0

Yo me había apuntado ese año al SC Zug, para jugar al fútbol y estuve jugando, creo que 2 años, en el antiguo campo, que estaba detrás del edificio donde se jugaba en invierno al Curling. Ahí estoy, soy el de la izquierda.

Este año, a los alumnos de secundaria, que  yo había comenzado en mayo, nos habían entregado en clase de lengua un libro de lectura en el cual, para mi sorpresa, aparecía una foto de mi hermano Pepe y algunos compañeros suyos de clase limpiando de algas el lago de Zug. Este hecho había tenido lugar el año anterior cuando todas las clases y cursos de Zug habíamos sido emplazados para recoger toda la basura que había en el Zugerberg, y los mayores se dedicaron a limpiar el lago. Recuerdo que nos dieron unas bolsas grandes donde íbamos metiendo todo lo que encontrábamos y, de hecho, incluso nos dijeron que habían aparecido, además de algunos pequeños electrodomésticos, los restos de un coche, que tuvieron que venir a retirarlo con maquinaria, pero así quedo todo limpio, y eso nos sirvió para concienciarnos de que había que mantener limpia la naturaleza, por nuestro propio bien. Al final del día, nos dieron de comer y aún recuerdo que fue la típica sopa, barritas de Ovomaltine y también el típico salami ahumado suizo , Salami-Stäbchen, que bueno.

En cuanto a las algas, en aquellas fechas se estaba creando una isleta artificial frente a la desembocadora del río Lorze, porque en el lago de Zug el agua entra y sale por la parte norte, y con eso iban a crear una corriente que entraba mucho más adentro en el lago, reduciendo también la proliferación de algas. Además de que habían mejorado la depuradora de agua, que a los alumnos de mi clase nos llevaron a ver y fue una experiencia entre sorprendente y desagradable, por el lógico mal olor, pero nos hizo ver como funcionaba.

En el mes de octubre mi madre se tuvo que trasladar a Málaga porque nuestra bisabuela había sufrido un ictus, y se marchó con mi hermana y mi hermano Jorge, permaneciendo allí solamente algunos días, principalmente para ver cómo se encontraba su abuela, pero también para que conociera a su último bisnieto que había nacido ese mismo año y que por las circunstancias de ese año ella no había podido conocer.

Y llegó Nochebuena, que celebramos por primera vez con mi hermano Jorge, cuyo afán por meterle mano a los periquitos no había decaído, porque había aprendido a estar ya de pie con escasos 10 meses, y donde por primera vez se pudo subir a un trineo y disfrutar de la nieve, que ese año tampoco faltó a su cita con la Navidad. 

La Nochebuena la celebramos además, como casi todos los años, con Heri y Manuela y con la familia Flores al completo. La Nochevieja se celebró prácticamente en familia, es decir, nosotros seis y Heri y Manuela.

Y hacía casi un año que había regresado la familia Rojas con sus dos hijas, Yolanda y Sonia, y por esas fechas nos llegó una postal de felicitación navideña de Carmeli, donde además le hablaba a mi madre de algún arreglo de ropa que había podido hacer, y de saludar a todos los amigos, además de algunos detalles personales entre ellas dos.

Suiza 1969_3

publicado en: HISTORIA PERSONAL | 0

Mayo suele ser un mes relativamente fresquito, pero agradable para pasear por Zug. Así que, ni corto ni perezoso, nos fuimos de paseo al lago, para ver como llegaban y salían lo dos barquitos que entonces hacían sus recorridos por el lago. Ya puestos, y como éramos unos elementos de mucho cuidado, nos montamos en una barca imitando lo que habíamos visto, a punto de caernos al lago. En fin, cosas de niños, pero también los mayores nos dejaban hacer, era la única forma de ir aprendiendo.

En junio se celebraron varios bautizos, a saber, el de Sonia Rojas, del que solo tengo una foto en las escalinatas de San Miguel, y el de Susana Villanueva, del que me han hecho llegar varias fotos. El no aparecer nosotros en el bautizo de Sonia Rojas pudo ser debido a que mi madre se operó ese año de apendicitis y, mientras ella estuvo en el hospital, mi hermana estuvo en casa de los Garrido, y yo recuerdo haber estado con Else y Pepita en su vivienda entre Baar y Steinhausen, y haber jugado con Else hijo haciendo manualidades con el corcho de embalaje de una empresa cercana, ese recuerdo sigo teniéndolo. Por eso tampoco hay fotos del cumpleaños de mi hermano Pepe.

Y cuando llegó Julio, volvimos a tomar rumbo a España, para pasarlo con la familia en Sevilla y en Málaga, y siempre recuerdo que la carretera pasaba justo al lado del monumento al tamborilero del Bruch, que está cerca de Montserrat. Hoy la carretera apenas se usa, porque hay una autovía, y hay que desviarse, pero sigue existiendo.

Ese verano fue cuando llegaron por primera vez a la luna, y recuerdo que nos despertaron de madrugada para ver la llegada por televisión, en blanco y negro por supuesto, pero fue un acontecimiento que no se borra. Ahora bien, también recuerdo que mis abuelas decían que aquella era mentira y que como iban a llegar las personas a la luna.

Por la postal que mi madre le envió a mi padre, ese año nos vinimos primero sin mi padre, y aprovechamos para estar con Heri en Sevilla con sus sobrinas en Piscinas Sevilla, que este año estaban aún más abarrotadas y después nos llevó a Málaga, para dejarnos allí. Se ve que él volvió a Suiza con Manuela, y entonces se vino mi padre con el coche para pasar unos días en la Feria de Málaga, y regresando a Sevilla para ya casi a finales de Agosto volvernos de nuevo a Suiza, pues había que continuar trabajando y también volver al colegio, y aunque pasamos por la Costa Brava, no podíamos perder mucho tiempo, porque el viaje era largo, casi 3 días, pero recuerdo que salíamos de Sevilla en pantalones cortos y camisetas, para llegar a Zug poniéndonos un jersey porque hacía ya fresco. Pero volvimos con buenos recuerdos y habiendo disfrutado con nuestros primos.