A finales de agosto, el mismo día que cumplía años mi madre, el día 29, nació José Luis Garrido, segundo hijo y hermano de Úrsula, el tercero ya nacería en Sevilla más adelante, y a primeros de septiembre tuvo lugar su bautismo, oficiando como venía siendo habitual nuestro muy querido sacerdote, el padre Schai, y nadie quiso cambiar ese hecho, o sea, cambiar de sacerdote, y que yo recuerde fue el primer bautizo que se celebró en la Iglesia de San Juan, que se había inauguardo casi un año antes.
Con Heri y Manuela, a su vuelta de Sevilla, se había venido su sobrina mayor, Esther, y además de estar en ese bautizo, también estuvo en todo los demás eventos, escapadas y visitas hasta finales de septiembre, como fue la celebración de mi cumpleaños, 14 años ya, y Heri, como siempre hacía, tuvo que poner algunos dedos para que se viera claramente cuantos eran.
Así que aprovechamos la estancia de Esther para hacer unas cuantas escapadas, una simple excusa, porque si el tiempo acompañaba, a nosotros nos faltaba tiempo para ir a cualquier sitio cercano, aunque en este caso lo que se hizo fue ir a sitios conocidos por nosotros y que para ella eran, lógicamente, desconocidos, y así pudimos volver a verlos.
Como se puede ver por las diferentes fotos, nos encaminamos a Altdorf a ver de nuevo a Guillermo Tell, para continuar hacía el Furkapass, donde de nuevo entramos en el glaciar donde tiene su origen el río Ródano, que termina su camino en el Mediterráneo. Por cierto, no muy lejos de allí, en el macizo del Gottardo, está el nacimiento del otro rió grande europeo, el Rin, que termina en el Mar del Norte.
Otro sitio que visitamos fue Einsiedeln a beber de la famosa fuente, y estando allí, se subieron mis dos hermanos y Esther al telecabina del Mythen. ¿Dónde estaría yo, con lo que me gustan las alturas?. También estuvimos en las cataratas del Rin y en Zurich y otros lugares, y ya para finales de septiembre la acompañamos al aeropuerto de Kloten enn Zurich para que regresara a España en avión.
Lo que me sorprende es que no fuéramos a la ermita donde estaba la tumba de la reina Astrid, en Küssnacht, porque era un sitio de paso y a mi madre le gustaba pararse allí.
Por esas fechas, mi hermano Pepe se había marchado con su clase de excursión de una semana y en concreto estuvo en la zona de Saas-Fee, concretamente en Längfluh, desde donde nos envió una postal de recuerdo. Ese lugar está muy cerca del Monte Cervino, en el otro valle.























