Suiza 1964_5

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Empezaba a empeorar el tiempo, cosa poco extraña en Zug, que se encontraba rodeada de montañas, con lo cual si el viento venía del sur traía el frío de los Alpes, y si venía del norte, el frío de las zonas árticas, así que normalmente a partir de finales de agosto o primeros de septiembre había que tener a mano el abrigo, gorros y bufandas.

Como ya he contado, por el chalet pasaron muchas personas que abandonaron el Chalet e incluso la ciudad de Zug, bien para formar su propia familia, bien para volver a España, o para buscar otros lugares donde mejorar sus expectativas laborales. Pero siempre se acordaban de sus antiguos compañeros, yo creo que con un poco de nostalgia, pero la vida continuaba para todos, y nos enviaban alguna postal para contarnos donde estaban y como les iba.

Y, por fin, a finales de Octubre, nació Julia, la primera hija de la familia Flores, cuyos padrinos iban a ser sus tíos de Sevilla, pero como no pudieron ir a Suiza para la ceremonia, su lugar lo ocuparon Heriberto y Manuela, y así aparecen en estas fotos. Después se celebró una fiesta con muchísima gente, por ahí veo a mis padres, Carmeli y Else, Ricardo, Andrés, Rafael Dávila, Dolores Villanueva y su hija María José, Heri, Manuela, Noni, y hasta Carlos, el suizo-español, jefe de la sección de todos ellos en Landis&Gyr. Y nosotros tres siempre en medio, cómo nos lo íbamos a perder.

Algunos se disfrazaron para hacer un poco “el indio”, como podemos ver a Rafael Dávila, Ricardo y mi madre. No perdían ocasión para disfrutar.

Y pronto llegaron las nieves, porque no todos los años nevó en noviembre, algunos hubo que esperar casi hasta Navidad, si bien después hubo nieve hasta Abril incluso. Así que aprovechamos para subir con la “Seilbahn”, el trenecito que subía al Zugerberg casi por la fuerza del peso, pues se trata de 2 vagones unidos por un cable de acero, el cual se mueve fundamentalmente con el peso del tren que baja y con una pequeña ayuda de un motor, para compensar las diferencias de peso.

Y aunque ha cambiado varias veces el tren, pasando de este rojo de madera al gris metálico moderno actual, sigue funcionando igual. Y ya en lo alto del monte, a disfrutar de la nieve como buenamente se podía, sobre todo si el día era soleado.

Suiza 1963_7

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En el mes de septiembre, que era el mes de mi cumpleaños, y también el de Mari, esposa de Ricardo, seguíamos de celebraciones, comenzando por el bautizo de María de los Reyes, bautismo que celebró el padre Schai, uno de los primeros de hijos de españoles, y de los que hay fotos (fotos cortesía de la propia bautizada, y no puedo negar que estaba presente, pues estoy casi dentro de la pila bautismal).

El bautismo tuvo lugar en la iglesia de San Miguel, al lado del colegio mayor del mismo nombre, y donde era profesor el padre Schai, en cuya capilla se celebraban los domingos por la tarde la misa de los españoles, y muchas veces después había una reunión de los españoles en el edificio que hay al lado, donde están las clases de los alumnos.

Lo siguiente fue celebrar mi 5º cumpleaños, o eso dicen las velas que estoy soplando. Se celebró, como todo lo que se iba haciendo entonces, con todos los que estaban presentes, y se hizo una fiesta para los niños y después los mayores lo festejaron en otra mesa, con otras bebidas y comidas.

Y como DJ’s de lujo teníamos a Lorenzo y Heri (algunas de las postales que se ven en la vitrina aún las tenemos, pues mi madre las guardó, con mensajes muy interesantes y curiosos, de muchos de los que estuvieron en ese Chalet). Alguna de ellas eran de Flores y Julia, quienes se habían casado el 9 de septiembre en Sevilla, y enviaron postales de Sevilla y Madrid, de su viaje de novios. Cuantos recuerdos bonitos.

Y, como era costumbre en aquellos años en las grandes empresas, la sección 231 de la Landis& Gyr organizó una excursión a la zona de Appenzell, entre el Säntis y el Hoher Kasten, subiendo en teleférico de Wasserauen a Ebenalp , en el cual se negó a subir mi padre, porque nunca le gustaron, padecía vértigo, así que se dedicó a subir y bajar andando, que tiene una buena caminata. Lo más curioso y llamativo de todo es que casi todos iban en traje, con corbata,  y zapatos de paseo, nada de equipo de montaña o similar. ¡Y para colmo enviaron una postal que llegó después que ellos!