Nuevamente, quien pudo, aprovechó la primavera para tomar rumbo a España. Ese fue el caso de Julia, que se marchó a finales de Marzo con su hija Julia, y desde allí envió a primeros de Abril una felicitación por el santo a mi madre. Poco después, emprendió también camino de Sevilla su marido, José Flores, y desde Ginebra envió una postal con una mención especial para Heriberto, quien también tenía previsto ir a Sevilla poco después, supongo que con su hermana Manuela. Efectivamente, a mediados de Abril hizo lo mismo que Flores, salir de Zurich y desde Ginebra enviar otra postal parecida. Ya en Sevilla, y tras haber estado con nuestros abuelos, nos envió una postal.
También nos envió una postal desde Sevilla Else, que estaba allí con su familia y el pequeño Else, que también habían aprovechado esas fechas para viajar y ver a la familia. Un poquillo de envidia creo que si nos dieron, pero nuestro caso era diferente, pues éramos 5 de familia.
Este año, nosotros no íbamos a viajar a ver a la familia, pero a nuestros padres se les ocurrió una buena idea para poder hacer llegar nuestras voces a la familia. Como es bien conocido, no existían ni las cintas de cassette, el teléfono era caro y no lo tenía mucha gente, ni en Suiza ni mucho menos en España, y ya ni hablar de cámaras de grabación de películas, formato Super8, que solo estaban al alcance de gente que hubiera viajado a los Estados Unidos y tuviera bastantes medios.
Por tanto, lo que se les ocurrió fue grabar una cinta de magnetófono con mensajes para nuestros abuelos, donde también nosotros los pequeños grabamos alguna conversación, y ahí dejo 2 pequeños fragmentos de nuestros padres hablando y de nosotros cantando, por decir algo, o más bien chillando lo que habíamos aprendido en el colegio mi hermano Pepe y yo. La idea era que Heri se la llevara a mis abuelos y aprovechar que ellos grabaran al final algún mensaje, cosa que hicieron. Y, a la vuelta, nosotros pudimos recibir el mensaje de nuestros abuelos y tíos, y también a Heri hablando con ellos.
Creo que había entonces poca gente en el chalet, por no decir nadie, y fue cuando mi hermano Pepe hizo la comunión que le correspondía por curso escolar, y, si hubo alguna celebración con otros españoles, no hay fotos. También celebramos el cumpleaños de mi hermana Eva, y como se puede ver no había nadie más por allí, estarían en España todos.























