Suiza 1965_4

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Como consecuencia de la cinta que Heri le habia llevado a mis abuelos y tíos, donde entre tantas cosas de nuestros padres, de nosotros los niños, y las respuestas de nuestros abuelos y tíos, una de las cosas que mi madre les decía era que a ver si se daban una escapada a Suiza, finalmente el que si lo hizo fue mi abuelo paterno, José, porque ya estaba jubilado. A principios de Junio se hizo su pasaporte y emprendió el viaje con la idea de llegar a tiempo para el cumpleaños de mi hermano Pepe, el 11 de Junio, y así fue, como se puede ver por los sellos de su pasaporte.

Para nosotros fue un acontecimiento, y aprovechamos para enseñarle todo lo que pudimos de Zug y alrededores. El tiempo acompañó para darnos paseos por el lago, por la zona de San Miguel y los colegios, mi padre le enseñó también donde estaba la fábrica antigua,  y también subimos al Zugerberg para darnos un paseo por esos campos verdes y con tan bonitas vistas. Supongo que no pudimos ir mucho mas lejos porque ya era época escolar y mi padre trabajaba, así que fue mas bien estar juntos y ver cosas por allí. Mi abuelo estuvo allí casi mes y medio, y a finales de Julio emprendió viaje de regreso, con la esperanza de vernos al año siguiente de nuevo, pero en Sevilla. Cuando llegó a Sevilla, nos envió una postal y entiendo que a quién menciona por el nombre de Rafael sería Rafael Dávila.

Rafael Dávila había llegado el invierno pasado y estuvo poco tiempo en Suiza con nosotros, pero aprovechó bien el tiempo, para ampliar su formación, creo que de Perito Industrial o algo parecido, porque volvió a Sevilla y comenzó una actividad profesional por su cuenta, creando una empresa que sigue existiendo.

El verano fue muy agradable, muy soleado, los campos verdes y con muchas flores, y se pudo estar en exterior tranquilamente, como ahí se puede ver.

Mis padres volvieron a celebrar no se si su aniversario de bodas o el cumpleaños de mi madre, pues ambos eran en el mes de agosto, uno el 15 y el otro el 29, pero lo importante era estar con los amigos y echar un buen rato. También celebramos mi cumpleaños, y ya se celebró con mas gente, pues los que vivían allí, ya habían vuelto de vacaciones y se habían incorporado a su trabajo y a la rutina diaria.

Suiza 1965_1

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Como ya conté antes, las nieves, y el frío, habían llegado ya en Noviembre, e incluso se temía que se pudiese helar el lago de nuevo, como ocurrió 2 años antes, porque las temperaturas bajaron casi hasta 10 grado bajo cero varios días seguidos. Pero aunque hizo bastante frío, y ahí están los carámbanos colgando del tejado del chalet, señal de temperaturas bastante bajas, estas no llegaron a bajar durante tanto tiempo para que eso sucediera. Lo que si pudimos fue disfrutar de la nieve como niños, nunca mejor dicho. Todo estaba nevado y como todo era campo y ladera del monte, pues allá que nos fuimos con trineos y en el caso de mi hermano, con sus esquíes. Tengo tantos buenos recuerdos de esa época, que la sigo echando de menos, y cuando he vuelto a Zug y he visto cómo ha ido evolucionando esa zona, me da mucho nostalgia, pues no se parece en nada, con tantas edificaciones.

Recuerdo que hicimos alguna que otra cabaña de nieve, donde nos podíamos hasta meter los niños dentro, porque nieve había para reventar y nosotros éramos pequeños. Y, por supuesto, había batallas de pelotas de nieve, entre nosotros y con los mayores pero, sobre todo, el disfrute era tirarse una y otra vez con el trineo.

Aparte de aprovechar todas esas laderas, también subíamos hacia la zona de Schönegg, donde ya había más viviendas típicas suizas, para bajar por los caminos nevados.

Y en última instancia, siempre podíamos subir al Zugerberg y bajar por medio del bosque con el trineo, en un recorrido excitante y divertido, pero también con sus peligros y riesgos, sobre todo cuando parte estaba congelado y al final había que tirarse del trineo para no terminar también en el arrojo. Años después yo disfruté muchísimo de este recorrido, y hoy sigo echándolo de menos. Quien sabe, algún día podré repetir, eso espero.

Ya a finales de Marzo, subiendo un poco las temperaturas, y aunque hubo alguna ligera nevada, los campos se fueron despoblando de nieve, anunciando poco a poco que la primavera estaba llegando, y con ella el fin del curso escolar y el comienzo del siguiente, con unas breves vacaciones. Y lo de las construcciones que iban a significar el fin del Chalet iban a empezar, y ahí podemos ver una caseta de obra, que estaba frente al Chalet.