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A mi hermano Jorge le habían traído un Fórmula 1, o eso parecía, porque cogía una velocidad pedaleando que había que seguirlo en bici o casi en motocicleta. Cuánto disfrutó de ese cacharro, pero siempre con su casco de seguridad, menudo elemento.

Como había venido siendo habitual, se celebró la fiesta de Reyes, pero en Baar, organizado por la AFEZ, porque desde algunos años antes no se había podido o querido celebrar en el Centro Español, como sí se hizo al principio. Una lástima que aquel centro de reunión de los emigrantes decayera, fundamentalmente por el mal uso que se llegó a hacer del mismo, pasando de un lugar de disfrute y celebración de eventos, a un bar y un lugar de juego, poco apto para niños. Y eso dio lugar a que se creara otra asociación, llamada AFEZ (Asociación de Familias de Españoles en Zug).

A principios de Febrero, nuevamente se celebró el cumpleaños de mi hermano Jorge, el segundo, y allí acudieron, o los llevaron, la gran mayoría de los niños españoles  y creo que algún suizo también. Se puede ver a Elena, Oscar y César Fernández, a Begoña y Eugenio Antón, a Julia y Luis Flores, a Úrsula y José Luis Garrido, a Alfonso, Fernando y Pablo Lombao, y también a los 2 hijos de Tomás Vega y Beni.

Pocos días después, mi hermano Pepe se fue con su clase de campamento de invierno unos días y se marcharon a Stoos, que es un lugar maravilloso para los deportes de invierno sobre todo por su cercanía a Zug. Desde allí mandó una postal muy curiosa, pues ojalá tuviéramos esa grabación que le hicieron, sería algo maravilloso.

A mediados de marzo, y como los automóviles ya formaban parte de nuestro entorno, casi todos en algún momento habían adquirido uno, al menos los que por entonces aún seguían en Suiza, y viendo que en Ginebra se celebraba la Feria Anual de Automóviles, allá que nos fuimos toda la familia, junto con Heri y Manuela, eso sí lo recuerdo, y nuevamente se les ocurrió enviar una postal como recuerdo de aquella visita, cosas absurdas que se hacían antes.

También se había convertido en costumbre acudir al desfile del Carnaval de Baar, y ese año no iba a ser distinto, así que nos plantamos con algunos acompañantes infantiles, como Úrsula, Elena y Oscar y el pequeño Jorge, disfrazado de jefe Jerónimo, pudo disfrutar tanto en la calle como subido a los hombros de mi padre, elegante como siempre, que eso me sigue llamando mucho la atención. En realidad, elegantes siempre iban todos, hombres y mujeres, a cualquier evento, tanto familiar como en exteriores.

Suiza 1965_2

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Nuevamente, quien pudo, aprovechó la primavera para tomar rumbo a España. Ese fue el caso de Julia, que se marchó a finales de Marzo con su hija Julia, y desde allí envió a primeros de Abril una felicitación por el santo a mi madre. Poco después, emprendió también camino de Sevilla su marido, José Flores, y desde Ginebra envió una postal con una mención especial para Heriberto, quien también tenía previsto ir a Sevilla poco después, supongo que con su hermana Manuela. Efectivamente, a mediados de Abril hizo lo mismo que Flores, salir de Zurich y desde Ginebra enviar otra postal parecida. Ya en Sevilla, y tras haber estado con nuestros abuelos, nos envió una postal.

También nos envió una postal desde Sevilla Else, que estaba allí con su familia y el pequeño Else, que también habían aprovechado esas fechas para viajar y ver a la familia. Un poquillo de envidia creo que si nos dieron, pero nuestro caso era diferente, pues éramos 5 de familia.

Este año, nosotros no íbamos a viajar a ver a la familia, pero a nuestros padres se les ocurrió una buena idea para poder hacer llegar nuestras voces a la familia. Como es bien conocido, no existían ni las cintas de cassette, el teléfono era caro y no lo tenía mucha gente, ni en Suiza ni mucho menos en España, y ya ni hablar de cámaras de grabación de películas, formato Super8, que solo estaban al alcance de gente que hubiera viajado a los Estados Unidos y tuviera bastantes medios.

Por tanto, lo que se les ocurrió fue grabar una cinta de magnetófono con mensajes para nuestros abuelos, donde también nosotros los pequeños grabamos alguna conversación, y ahí dejo 2 pequeños fragmentos de nuestros padres hablando y de nosotros cantando, por decir algo, o más bien chillando lo que habíamos aprendido en el colegio mi hermano Pepe y yo. La idea era que Heri se la llevara a mis abuelos y aprovechar que ellos grabaran al final algún mensaje, cosa que hicieron. Y, a la vuelta, nosotros pudimos recibir el mensaje de nuestros abuelos y tíos, y también a Heri hablando con ellos.

Creo que había entonces poca gente en el chalet, por  no decir nadie, y fue cuando mi hermano Pepe hizo la comunión que le correspondía por curso escolar, y, si hubo alguna celebración con otros españoles, no hay fotos. También celebramos el cumpleaños de mi hermana Eva, y como se puede ver no había nadie más por allí, estarían en España todos.

Audio de mis padres
Audio de nosotros los niños