Desconozco la razón, porque los trabajadores en Suiza no tenían tantas vacaciones en aquellos años y, además, ya habíamos estado en primavera, pero el caso es que ese verano volvimos a coger rumbo a España, esta vez con Heri y supongo que también con Manuela, que se quedaría con su madre y hermanas en Sevilla.
El caso es que estuvimos en Sevilla, y aprovechando que están cerca de donde vivían nuestros abuelos y tíos, que era también la casa de mis padres, donde habíamos nacido nosotros tres, nos fuimos a Piscinas Sevilla con las sobrinas de Heri y Manuela y echamos el día entero, con unas piscinas abarrotadas, no todos se podían ir a la playa.
De allí, para redondear el asunto, y junto con Heri, Manuela y sus sobrinas, nos fuimos con nuestros tíos a Punta Umbría, en Huelva, una playa muy bonita, y por aquel entonces muy natural, por lo que hicimos camping en plan acampada libre, en aquella playas de arenas finas, casi vírgenes, y asi siguen hoy, pero lamentablemente ya hay muchas edificaciones.
Y como era lógico, a finales de Julio nos fuimos para Málaga, para estar con nuestros tíos, primos, abuela y bisabuela, y Heri nos acompañó. Todos juntos nos fuimos a la playa, en este caso a la playa de La Cala del Moral, que está antes de llegar al Rincón de la Victoria, y por donde hasta la primavera de este año había circulado el tren de la costa, llamado por el pueblo “La Cochinita”, y ahí se puede ver aún el túnel. Lamentablemente desmontaron todo el trayecto, y eso que llegaba hasta más allá de Torre del Mar, y aún hoy hay quien se lamenta.
Durante nuestra ausencia, María José Villanueva celebró su cumpleaños, y lo celebró con sus amiguitas y las familias.
Como a finales de Junio había nacido nuestra prima Mari Carmen, a principios de Agosto se celebró en plan familiar y multitudinario el bautizo, siendo mis padres los padrinos de ella, y después se hizo una celebración en casa de mis tíos, pero Heri ya no se pudo quedar y se volvió a Sevilla, de donde nos envió una postal para decir que había llegada bien y rápido, entiendo que lo hizo en tren, por la duración, y porque el coche nos venía bien a nosotros para ir a la playa y demás.
Aprovechando esa estancia, y como lógicamente mi bisabuela Ana María, que ya tenía 94 años no pudo estar en mi comunión del año anterior, me vistieron de nuevo con el traje de comunión y nos hicimos mi hermana y yo una foto con ella.























