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En 1970 casi se da la misma circunstancia de cuando se conocieron, mejor dicho, se hicieron novios mis padres, que fue en 1948. Y es que aquel año de 1948, San José coincidió con Viernes de Dolores, es decir, el santo de ellos dos. Y como decía, en 1970 el Viernes de Dolores cayó el 20 de marzo, un día más tarde que San José, y como ya teníamos vacaciones escolares, emprendimos rumbo a España de nuevo. Quiero pensar que querían repetir aquel suceso, pero en cualquier caso allí estuvimos todos juntos.

Esta vez el viaje lo hicimos solo nosotros, sin Heri ni Manuela, porque ellos iban a venir en verano, y estuvimos primero en Sevilla para Semana Santa, después fuimos a Málaga para estar con la familia, y volvimos a Sevilla para ir a la Feria y estar los últimos días con abuelos y tíos. Seguramente, este viaje lo hicimos juntos con Flores y Julia, porque coincidimos en la Feria.

Lamentablemente, aunque nosotros no lo sabíamos y yo no sé ni si mi padre era consciente de la gravedad, mi abuelo ya estaba bastante enfermo y esa fue la última vez que pudimos estar y disfrutar con él.

En Semana Santa llovió, aunque no mucho, pero es la primera vez que recuerdo haber visto un paso completamente tapado con plástico, tanto el palio como el manto, para evitar cualquier incidente que lo pudiera dañar. En estas imágenes se trata de los dos pasos de la Macarena. Hoy, ya sabemos, si hay una nube por Huelva, no se sale, y punto. Nada de poner en riesgo el patrimonio de las Hermandades, aunque algunas veces lo que caen son 3 gotas, pero no se suelen arriesgar.

En Feria pudimos estar en alguna caseta con la familia de Flores y Julia, y también con las sobrinas de Heri y Manuela, Mariló y Sara, con los que echamos buenos ratos en la misma, sobre todo en la pista de los coches de choque. Por supuesto, también nos acompañaron nuestros tíos, José Luis y Araceli, y nuestros primos.

Y llegó la hora del regreso, con pocas ganas nuestras, como no podía ser menos, pero no quedaba más remedio, había que volver al colegio, nuevo curso, así que cargamos el coche a tope, como se hacía entonces, con los bultos grandes en la baca, y como aún vemos algunas veces por las carreteras de Andalucía con los marroquíes que vienen desde Francia o Bélgica, y como última imagen de nuestra querida tierra sevillana hicimos una pequeña parada en Écija. Y cuando ya regresamos, a mediados de abril, se celebró el cumpleaños de mi hermana, con todos los amigos y amigas de ella, y también con todos los niños españoles que vivían allí y, por supuesto, con los de Oberwil también.

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Mayo suele ser un mes relativamente fresquito, pero agradable para pasear por Zug. Así que, ni corto ni perezoso, nos fuimos de paseo al lago, para ver como llegaban y salían lo dos barquitos que entonces hacían sus recorridos por el lago. Ya puestos, y como éramos unos elementos de mucho cuidado, nos montamos en una barca imitando lo que habíamos visto, a punto de caernos al lago. En fin, cosas de niños, pero también los mayores nos dejaban hacer, era la única forma de ir aprendiendo.

En junio se celebraron varios bautizos, a saber, el de Sonia Rojas, del que solo tengo una foto en las escalinatas de San Miguel, y el de Susana Villanueva, del que me han hecho llegar varias fotos. El no aparecer nosotros en el bautizo de Sonia Rojas pudo ser debido a que mi madre se operó ese año de apendicitis y, mientras ella estuvo en el hospital, mi hermana estuvo en casa de los Garrido, y yo recuerdo haber estado con Else y Pepita en su vivienda entre Baar y Steinhausen, y haber jugado con Else hijo haciendo manualidades con el corcho de embalaje de una empresa cercana, ese recuerdo sigo teniéndolo. Por eso tampoco hay fotos del cumpleaños de mi hermano Pepe.

Y cuando llegó Julio, volvimos a tomar rumbo a España, para pasarlo con la familia en Sevilla y en Málaga, y siempre recuerdo que la carretera pasaba justo al lado del monumento al tamborilero del Bruch, que está cerca de Montserrat. Hoy la carretera apenas se usa, porque hay una autovía, y hay que desviarse, pero sigue existiendo.

Ese verano fue cuando llegaron por primera vez a la luna, y recuerdo que nos despertaron de madrugada para ver la llegada por televisión, en blanco y negro por supuesto, pero fue un acontecimiento que no se borra. Ahora bien, también recuerdo que mis abuelas decían que aquella era mentira y que como iban a llegar las personas a la luna.

Por la postal que mi madre le envió a mi padre, ese año nos vinimos primero sin mi padre, y aprovechamos para estar con Heri en Sevilla con sus sobrinas en Piscinas Sevilla, que este año estaban aún más abarrotadas y después nos llevó a Málaga, para dejarnos allí. Se ve que él volvió a Suiza con Manuela, y entonces se vino mi padre con el coche para pasar unos días en la Feria de Málaga, y regresando a Sevilla para ya casi a finales de Agosto volvernos de nuevo a Suiza, pues había que continuar trabajando y también volver al colegio, y aunque pasamos por la Costa Brava, no podíamos perder mucho tiempo, porque el viaje era largo, casi 3 días, pero recuerdo que salíamos de Sevilla en pantalones cortos y camisetas, para llegar a Zug poniéndonos un jersey porque hacía ya fresco. Pero volvimos con buenos recuerdos y habiendo disfrutado con nuestros primos.