Suiza 1969_1

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Este año iba a tener muchos eventos y muchos viajes y excursiones. Lo de tener coche, aunque no fuera totalmente nuestro, pero si compartido, casi como si lo fuera, iba a permitir hacer muchas cosas.

El caso es que el año anterior había nevado bastante, y en el mes de febrero seguía habiendo nieve, aunque iba quedando poco. Mi hermana seguía en el colegio de los pabellones que había en Herti, aunque ese año ya comenzaría también en Neustadt.

Silvia Carranco iba a cumplir ya su primer año, y nos dejaron esta foto de recuerdo donde aparece con su hermano Else, que ya había cumplido los 4 años en noviembre.

Y llegamos al mes de abril, en el que mi hermana Eva iba a celebrar su Primera Comunión que, en este caso, no se iba a celebrar en la iglesia de San Miguel, porque ni vivíamos en la zona que correspondía esa iglesia, ni ella iba a algún colegio cercano. Le correspondía celebrarlo en la capilla que había en la Letzistrasse, y el párroco fue el padre Zürcher, un hombre alto y serio, que después sería el párroco de la nueva iglesia en St. Johannnes, pero eso es otra historia.

Como era costumbre en nosotros los españoles, ella tuvo su propio vestido para ir a la ceremonia, pero allí para que no hubiera diferencias por ninguna razón, y ojalá aquí en España fuera igual, todas recibieron el mismo vestido, un hábito de color crudo, que las igualaba a todas.

La celebración no se hizo en el Centro Español, porque ya no existía como tal, y se tuvo que trasladar a otro lugar, que ya no recuerdo si era el Centro Italiano, pero el caso es que había sitio para mucha gente, y ahí se puede ver una foto “de familia”, donde aparecen casi toda la gente conocida. Los fotógrafos fueron Heri y Flores, a los que se les daba bastante bien estos reportajes.

Para terminar el mes de abril, no podía faltar la celebración del cumpleaños de mi hermana, donde se pueden ver ya algunos de los nuevos vecinos, tanto suizos, compañeros de colegio de ella, como vecinos españoles, como eran Begoña Antón y Néstor Lombao.

Suiza 1968_6

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A finales de Noviembre del año anterior se habían construido las pistas de patinaje sobre hielo y también un pabellón para jugar al curling en el Herti de Zug, muy cerca de donde nosotros vivíamos. Y aunque este deporte es muy minoritario, y se considera aburrido, a mi me encanta desde entonces por la estrategia. De hecho se puede ver el camino que había campo a través desde las nuevas viviendas hasta la pista de patinar y que cuando había bastante nieve se congelaba, con lo cual a veces, con suficiente nieve y si se había congelado, incluso podíamos ir patinando casi desde la casa hasta la pista.

El caso es que ese año aprovechamos para darle buen uso tanto a los patines que nos habían regalado el año anterior, como incluso de jugar un poco al hockey hielo. Estuvimos aprovechando esa pista bastantes días y así seguiríamos todos los años, patinando y jugando con los amigos y amigas.

Y nuevamente ese mes de Diciembre fue un mes de mucha nieve, así que de nuevo disfrutamos de los deportes de invierno, pero también era la fecha de la llegada de San Nicolás, que se celebra el día 5 y, como no podía ser menos, se presentó en nuestra casa para entregar los típicos dulces navideños y algún que otro detalle, y se aprovechó que estábamos todos los niños Barrera, Fernández y Flores. En ese momento no lo sabíamos naturalmente, pero tanto San Nicolás como los “Schmutzli” eran españoles disfrazados, que lo hicieron muy bien, todo hay que decirlo. ¿O quizás si eran ellos de verdad, quien sabe?

Eso no quitaba que en Nochebuena hubiera regalos para todos, sobre todo para los niños, pero también para los adultos, y para no perder las buenas costumbres del chalet, se vinieron a celebrarlo a nuestra casa los Flores desde Oberwil, y ahora también los Fernández que vivían al lado nuestra, sin faltar ni Heri ni Manuela. Los que no vinieron fueron la familia Carranco, Else y Pepita y sus hijos, pero nos hicieron llegar una foto de la celebración de ellos.

Llegó Nochevieja, de la que no tengo fotos, cosa rara, pero al día siguiente, como no podía ser menos, nos reunimos en nuestra vivienda varias familias para hacer una celebración de Año Nuevo como nos gustaba hacer desde hace años, donde estuvimos junto con las familias Fernández, Antón, Flores, Carranco y los hermanos Gómez.  Y yo recibí una postal, la primera personal mía por mi santo, de la familia Garrido deseándome felices fiestas.