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Y llegó la hora de los «grandes viajes», es decir, salir del pueblo y del cantón de Zug y visitar y conocer otras partes de Suiza. Pero había un problema, el medio de transporte. Pero eso para los españoles y andaluces en particular nunca fue en problema, sino a ver como habían llegado hasta allí. Pero también es cierto que había que contar con alguna solución y esa la aportó en aquel caso Lorenzo, que fue el primero, al menos que yo recuerde, que tuvo un coche, creo recordar que era rojo y blanco, y descapotable.

Así que, ni corto ni perezoso, nos encaminamos por primera vez a la alta montaña, a la llamada zona de los puertos, y subimos al Gottardo, que por lo que veo no tenía nieve, también al Susten que si estaba nevado y supongo que también al Grimsel, por las imágenes, y porque después yo he ido ya varias veces y tengo imágenes que me aclaran la zona mejor.

En este caso si parece que dejaron de lado ir vestidos de traje y corbata, para llevar ropas mas adecuadas al frío y la nieve, pero por supuesto con la conocida elegancia.

Que diferencia entre la Suiza nevada y España, y esto se repitió en otros momentos de todos los años que estuvimos allí, y todos la disfrutaron, porque aunque no tenía nada que ver con España o Andalucía, era algo nuevo que había que gozar, y nosotros los niños ya ni hablar de ello.

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Poquito a poco, comenzaron a disfrutar del buen tiempo, que en Suiza no solo llueve y nieva, y como estaban al lado de un lago, pues a bañarse, que las aguas por aquel entonces estaban fresquitas y limpias y se agradecía en verano, pues salvo algún que otro que pudo darse una escapada a España, la mayoría tuvo que optar durante algún tiempo por quedarse en Zug, que los dineros no abundaban para tales viajes. Y en el caso de nuestra familia, que éramos 5 para viajar, y además en tren, porque ni soñar de ir en avión, y además coche no teníamos, ni carnet de conducir. Así que a disfrutar de lo que se podía por los alrededores, paseos por el pueblo, baños en el lago y reuniones donde fuera.

Comento un poco las fotos y si alguien quiere añadir alguna información, que aproveche y hago algún comentario.

Justo debajo del Chalet Fridbach había una casa de madera donde se guardaban algunas barcas y justo al lado nos podíamos bañar. Porque había que bajar unas escaleras, se le quedó el nombre de «vamos a bañarnos a la escalerilla». El sitio sigue igual 60 años después.

A veces nos íbamos a bañarnos un poco pasado Oberwil, camino de Walchwil, donde había, y sigue habiendo, un tipo de playa con chinorros, donde los niños podíamos jugar y bañarnos. Que por cierto, según recuerda Flores, en dicha «playa» a punto estuvo de ahogarse Ricardo, porque se creían que estaba de broma

O podíamos ir a pescar con Heriberto, que era el especialista en el tema, que algún que otro pez nos hemos comido casi todos los que estábamos por entonces en el chalet. Nos compró cañas de pescar a mi hermano y a mi. Y ahí se nos ve pescando con mucho estilo, o al menos intentándolo, pero creo que ni chanquetes. Allí había sobre todo «Hechte» (Lucios), «Forellen» (truchas) y «Egli» (Percas), del cual se comían mucho entonces las crías, que se parecían a los chanquetes.

Y sino, pues se daban una vuelta por los alrededores, tanto hacia la antigua fábrica de la Landis & Gyr, como por los alrededores del lago de Zug.

Y la última opción, por entonces, ya llegarían los coches y las ganas de ir mas lejos, era juntarse a comer con los que estuvieran por allí o los que se quisieran apuntar a ir a algún Restaurante, que la cerveza no se perdonaba, o lo mismo se disfrazaban si era época de carnaval, o incluso si no lo era también. El caso era divertirse y pasar el tiempo lo mejor posible y en buena compañía.