Mis primos estuvieron en Suiza hasta finales de Agosto, y mi tio les permitió venir con una condición: que no dejaran de estudiar y tocar el piano. Así que mis padres hablaron con el padre Schai para que pudieran usar alguno de los pianos que había en los bajos del seminario de San Miguel y hasta allí iban todos los días que estuvieron con nosotros, entiendo que en autobús y a veces los acompañaba mi madre, y los dejaba allí para que no dejaran de practicar. Aunque sabemos de buena fuente, ya sabemos como era el padre Schai, que alguna vez que otra se escaparon de allí, para recorrer los alrededores, aunque no fueron muchas, cosas de niños y además era todo nuevo para ellos.
Aparte de eso, los fines de semana se aprovecharon para ir con ellos a los sitios más típicos que ya habíamos visitado nosotros.
Uno de ellos fue la pista de motocross que creo que estaba cerca de Olten, donde disfrutaron como nunca de las carreras, incluso acercándose al máximo a la pista, protegidos con un paraguas, porque las motos en los derrapes provocaban que el barro llegara bien lejos.
Otra excursión fue ir a Altdorf, a ver la estatua de Guillermo Tell, para continuar hacia los diferentes puertos como son los de Susten, Grimsel y Furka. En este último se encuentra el glacier donde está el nacimiento del río Ródano, que después de recorrer todo el sur de Suiza y gran parte de Francia, desemboca en Marsella en el Mar Mediterráneo. Y dentro del glaciar en aquellos años hacían unos túneles, por donde se podía penetrar bastante dentro del galcier, aunque eso imponía bastante, porque entre el tamaño del glaciar, y los crujidos del hielo, un poco de susto si daba. Lamentablemente, hoy el glaciar ha disminuido mucho, aunque sigue siendo posible hacer algún recorrido por dentro.
Y en lo alto del puerto de Grimsel hay 2 pantanos que se nutren del agua de algunos pequeños glaciares, y lo curioso es que uno tiene una tonalidad verdosa y el otro de color azul
Y otra excursión o, mejor dicho, una escapada, fue ir al bosque de Steinhausen a hacer una buena fogata y asar las famosas cervelats, y mi primo José Eugenio le dio por cortar un pernil de su pantalón, para hacer un poco el payaso.
Pero todo llegó a su fín, y a primeros de septiembre se acabaron las aventuras, y desde el aeropuerto de Zurich con vuelo de IBERIA regresaron a Málaga. Lástima que no pudieron estar en mi cumpleaños, ni tampoco verme como me iba de excusión con mi clase, la clásica excursión de un día que se hacía a finales de verano o principios de otoño, y ahí estaba y con mis compañeros disfrutando del campo o. mas bien, de la montaña.
Y, como curiosidad, mi padre obtuvo ese año el título de MAESTRO AJUSTADOR, como complemento a su título que traía ya de España de MATRICERO-AJUSTADOR.




















