Las Navidades habían sido templadas, con poca nieve, pero el Año Nuevo trajo mucha nieve, como era habitual en aquella época, y con poca gente por el Chalet. Algunos se habían ido en Navidad a España, otros ya estaban casados y viviendo en otros sitios, y otros aún no habían llegado, pero irían llegando en el transcurso del año.
Para la mayoría había pasado ya un año desde que llegaron y, aunque no tengo fotos, seguro que se juntaron para celebrar bien el día de Reyes, que los españoles si celebramos, o bien cualquier otro evento, porque la mesa que se ve está preparada para bastante más gentes que nosotros cinco o siete, contando con Heriberto y Flores, que habían pasado las Navidades allí.
Como se puede ver, había mucha nieve, pero ya el personal se había acostumbrado un poco, y lo que hicimos fue disfrutar de la misma, haciendo muñecos de nieve (por cierto, no recuerdo el nombre del que sujeta la pala, ¿alguien lo sabe?), tirando bolas, tumbándonos o hundiéndonos en la nieve, o simplemente paseando o viendo caer los copos.
Como la vida en invierno en Zug era, y sigue siendo, un poco gris, sobre todo cuando nieva sin parar, y como ejemplo la foto donde se ve el colegio salesiano y delante pasando uno de los largos trenes de mercancía que solían pasar por allí camino de Italia o de Alemania, pues Zug estaba en el trayecto entre Norte y Sur, al igual que por el otro lado del lago está Rotkreuz, había que inventar algo, aparte de disfrutar, y como ya os dije, algunos los llamaban los locos, y como ejemplo esos dos que están en calzoncillos colgados de un árbol, con más de 1 metro de nieve debajo. Son Heriberto y creo que Salvador.
En fin, recuerdo que nos hicieron con tanta nieve no un iglú o una montaña de nieve con un agujero para meterse, no, nos hicieron literalmente una caseta donde cabían varias personas dentro y nosotros los niños hasta de pie. Pero es que cuando nevaba caía la mundial, y ese año iba a ser de campeonato, como ya se irá viendo.

















