España 1975

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Como veis, he cambiado el título, porque ya no quedaba nada nuestro en Suiza, habíamos regresado y en agosto nos fuimos a Málaga, para pasar algo del verano allí, porque en Sevilla hacía un calor insoportable para nosotros. Allí estuvimos en nuestra otra vivienda, que mis padres habían comprado sobre todo para que mi abuela pudiera estar en una vivienda mejor, y que de hecho ya habíamos utilizado el año anterior, con lo cual no nos metíamos en casa de mis tíos o de mi abuela, que ya éramos muchos y grandes. Lo que si hicimos  fue subir a casa de mi abuela y allí hicimos una paella. También fuimos a una zona de los Montes de Málaga, donde se podía pasar un día haciendo barbacoa en los sitios marcados.

Desde Lugo recibimos una postal de nuestros amigos la familia Lombao, y Manolo Garrido también envió una postal desde Roma.  Y desde Suiza, nuestros amigos la familia Garrido nos envió una carta recordándonos y una foto de Úrsula en su primer día de colegio, pues ya tenía 6 años y comenzaba primaria.

En diciembre nos enviaron algunas fotos del exterior, con la nieve y de los regalos de Navidad, y quiero poner las fotos de nuestra primera Navidad, porque seguimos celebrando más la Nochebuena que los Reyes Magos. Creo que nuestras caras hablan bien de cómo nos sentíamos. Pocos días después hubo un desfile por el barrio que pasó por debajo de nuestro balcón.

Años después, cuando vi la película “1 franco 14 pesetas” me acordé perfectamente de este momento,  pues es muy parecido al que vive el protagonista de la película, que también fue emigrante en Suiza, además muy cerca de donde nosotros estuvimos. El cambio fue un poco brutal, tanto de la vivienda como de costumbres y de clima.

Para terminar, quiero destacar de entre todas las felicitaciones de Navidad que recibimos muy especialmente la que le enviaron a mi padre sus compañeros de la sección 231 de la Landis&Gyr, con un recuerdo especial para Heri, y también la de la enfermera del doctor Rösli de Oberwil, que había sido nuestro médico de cabecera los últimos años.

Pero recibimos muchas felicitaciones de todos nuestros vecinos y de muchos amigos, de las familias Barroso, Rösli, Aschwanden, Bucher, Bueno, Burkart, Fink, Furrer, García, Garrido, Guerra, Iten, Kärcher, Karlo, Köpfli, Oberhänsli, Romer, Stadelmann, Utiger, Vega, Vllanueva, Zürcher-Bruggman, Jaromir, Annen, Lolita y Manolo Garrido, Maruja, Nelly, Thomy, Tirrito, Ursavas Díaz y Padre Schai. Espero que no se me haya escapado nadie, pero tampoco importa a estas alturas.  Nos recordaban y nos echaban de menos. Decir que ese mismo año también regresaron a España la familia Flores y Manuela.

Suiza 1974_2

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Como ya expliqué, el año anterior conocimos nosotros por primera vez a Jerónimo y Beatriz Barroso, que eran vecinos de la familia Flores en Oberwil. Él trabajaba allí de carpintero y a principios de ese año nació su primera hija, llamada Silvia, y en el mes de Mayo se celebró su bautizo, y aquí una foto donde está en brazos de mi madre, junto con Mari Carmen y sus 2 hijos, y Manuela con mi hermano Jorge.

Ese año era mi último año de secundaria, que solamente tenía entonces 2 años como obligatorio, y un tercero opcional, y yo me había apuntado a realizar 3º de secundaria, porque había materias nuevas y además también se comenzaba a estudiar inglés, pero lo que si tenía que hacer era tomar una decisión de los estudios profesionales que iba a hacer a partir del mes de agosto. Yo ya había decidido de enfocar mi profesión por la vía administrativa y comercial, y aunque había intentado hacer la formación en un banco o aseguradora, finalmente me decidí a hacer los estudios de Comercial (“Kaufmännischer Angestellter”) en la Verzinkerei, donde ya estaba mi hermano y donde entretanto también estaba trabajando Manolo Garrido.

Un recuerdo que tengo de esa primavera era que, debido a la crisis que se había iniciado a finales de 1973 por la guerra árabe-israelí, y con el precio de los combustibles subiendo, en Europa se decidió dejar de circular en coche los domingos, salvo casos especiales. Con lo cual las carreteras quedaban desiertas, y los ciclistas pudimos aprovechar esos días para circular hasta por la autopista, como hicieron algunos. Creo que fue en uno de esos días cuando nos sucedió a mi hermano Pepe y a mí una cosa que no quiero dejar de contar  y es que fuimos de excursión al monte que hay en Baar, donde están las ruinas de Wildenburg, y allí hay una pequeña cueva debajo que al entrar hacía que nuestras linternas se apagaran, así que del susto salimos corriendo, y solo  nos paramos para comernos nuestras cervelat en la correspondiente fogata. Qué susto nos llevamos.

En el verano de 1972 se había inaugurado en Baar una piscina pública, que constaba de piscina interior climatizada, de 25 metros, y varias piscinas exteriores, con una de tamaño olímpico que tenía además su torre con los trampolines de 1, 3 y 5 metros. Recuerdo que era obligatorio llevar gorro de natación y como se te ocurriese no cumplir las normas de comportamiento (ducha, entrada por las cabezas de la piscina, no molestar a los demás, etc.), el vigilante te ponía literalmente en la calle, expulsándote del recinto, y al menos no recuerdo que me pasara, porque ya había ido algunas veces antes de estas fotos, donde estuvimos con mi madre, mi hermana y mi hermano pequeño.

Nosotros no íbamos a ir este año a España hasta el mes de Julio, pero ya en Junio se marcharon la familia Garrido y desde Chipiona nos mandaron una postal de recuerdo, y desde el campamento escolar nos envió Néstor Lombao una bonita postal, supongo que ya de finales de curso, pues el año anterior habían cambiado las fechas, es decir, se terminaba a principios de Julio y se comenzaba a finales de agosto, creo que 6 o máximo 7 semanas de vacaciones.

Y antes de marcharnos de vacaciones, mi padre firmó mi contrato de aprendizaje con la Verzinkerei, para incorporarme a lo que iba a ser un cambio en mi vida, pues dejaba lo que era el colegio para entrar en el mundo laboral, que iba a ser diferente, tanto en Suiza como años después en España.