Suiza 1967_9

publicado en: HISTORIA PERSONAL | 0

Y para cerrar este año, tengo que contar algo de los nuevos vecinos españoles que habíamos encontrado en nuestro nuevo barrio, familias que no eran totalmente desconocidas para nosotros, pero que nunca habíamos vivido tan cerca uno de los otros, y con los que aún seguimos manteniendo contacto de alguna manera.

A Oscar Fernández ya lo conocíamos de la época del chalet, como ya he contado antes, aunque estuviera poco tiempo allí, y a los demás, su mujer Elena, y las familias Antón-Martínez y Lombao-Rubias, las conocíamos a través del Centro Español desde hacía ya algún tiempo, no en vano habían sido alguno de los fundadores de ese lugar de encuentro.

Oscar y Elena ya tenían dos hijos, Elena y Oscar, nacidos en 1964 y 1965, y en 1971 nacería el último, de nombre César, casi de la misma edad que mi hermano Jorge. Ellos procedían de Asturias, donde se habían casado en 1963.

Estuvieron viviendo junto a nosotros hasta 1973, cuando se marcharon a vivir a Inwil, pero seguían en contacto con nosotros, como se podrá ver por las fotos.

Eugenio Antón y Carmen Martínez habían emigrado desde Cataluña en el año 1960 a Zug; él llegó en septiembre y ella en diciembre, y en Enero de 1962 nació su hija Begoña en Zug, y ya en 1967, pocos días antes de mi comunión, es decir, a finales de marzo, nació Eugenio, por lo que, como también he contado, no pudieron estar en mi comunión ninguno de ellos, habiéndose celebrado en el Centro Español que en aquellos momentos aún lo regentaba Eugenio Antón, pero como coincidía con la Primera Comunión de la hija de Julio Calvo, pues lo celebramos juntos, como se ha podido ver en las fotos.

Eugenio había nacido en octubre de 1932 en Palma de Mallorca, aunque curiosamente sus padres eran de San Roque, en la provincia de Cádiz. Carmen había nacido en Madrid, de padres navarros, y se conocieron viviendo en la misma dirección en Barcelona, en la Avenida Mistral, 24.

Toda su vida laboral la ejerció como Tapicero-Guarnicionero, oficio aprendido y ejercido en Cataluña, y que continuó ejerciendo en Zug.

Ellos regresaron a finales de 1997 a España,, a Sant Andreu de Llavaneras, pero retornaron a Zug en enero de 2000, al mismo barrio donde estuvieron viviendo.

Y en cuanto a la familia de (Hipólito) Pol Lombao y Carmen Rubias, ambos habían emigrado desde Lugo, donde se habían casado en Agosto de 1962, llegando poco después a Zug. A Pol Lombao mi madre me contaba que lo había conocido brevemente en el chalet, por donde él pasó poco antes de incorporarse a trabajar en Landis&Gyr, pero nunca residió allí. Entiendo que pasaría a saludar a los españoles que había allí y que serían pronto sus compañeros de trabajo, pero o bien ya tenía vivienda propia o no le merecía estar solamente algunos días hasta instalarse por su cuenta.

Pol estudió en Suiza el oficio de Elektro-Eicher, que estuvo ejerciendo en la Landis&Gyr. La familia sigue viviendo en el mismo barrio de Zug.

Todos sus hijos, Néstor, Fernando, Alfonso, Pedro y Pablo nacerían en Zug, en los años 1964, 1966, 1967, 1968 y 1972, así que los llegamos a conocer a todos.

Suiza 1967_1

publicado en: HISTORIA PERSONAL | 3

El Centro Español ya funcionaba a pleno rendimiento y ya se habían celebrado otros acontecimientos, de los cuales o no existen fotos o no tenemos nosotros fotos, pero de lo que si hay imágenes es de la entrega de los regalos de los Reyes Magos de ese año, y aquí hay varias escenas.

Para que los niños disfrutaran con la ilusión de la llegada de los Reyes y sus pajes, algunos de los adultos se disfrazaban de ellos, con lo cual se cumplían nuestros sueños, de manera doble además, porque a diferencia de los niños suizos, disfrutábamos de 2 días de regalos, Navidad y Reyes Magos, una gozada.

Y aunque, por supuesto, mi madre sabía coser, se apuntó a hacer un curso de corte y confección por correspondencia, de CCC, para mejorar y confeccionar todo lo que pudiera, que por una parte significaba un ahorro y por otra parte permitía adaptar la ropa a las necesidades reales y, más adelante, con los famoso patrones Burda, dio lugar a hacer mil y una maravillas. Y de ello aún tenemos prendas que lo atestiguan, y muchos complementos que mi hermana sigue utilizando, porque hay cosas que ni se estropean ni pasan de moda.

Y seguidamente llegaba carnaval, y también se celebró en el Centro Español, y allí cada cual se ponía lo que buenamente tenía a mano, aunque algunas prendas no eran precisamente disfraces, como los trajes de flamencas, pero también servían, porque no era lo habitual en Suiza, pero poco a poco eso iría cambiando, como ya iremos viendo.

De lo que no hay duda es que disfrutábamos como niños que éramos y así se fueron creando lazos entre los emigrantes españoles y también entre los hijos de ellos, lazos que en algunos casos aún existen en el día de hoy, algunos incluso en la distancia. De otros, lamentablemente, hemos perdido el contacto, así que si alguien aún tiene ese contacto, encantado de conocerlo.