Si bien ya en 1964 se creó el Centro Español en Zug, en cuya fundación intervinieron Manuel Domínguez, Eugenio Antón, Pol Lombao, Oscar Fernández, Julio Calvo y mi padre, José Manuel Barrera Martín, y posiblemente alguna persona más, pero no tengo más datos (y los documentos originales parece ser, según me confirman desde el mismo Centro Español, se han perdido), al principio se empezaron a celebrar reuniones familiares, actos culturales, etc., siempre con un pequeño bar, y separando a los niños de los mayores, para que aquellos jugaran y los mayores pudieran tomarse algo, y estar juntos. De este año es el primero que tengo alguna foto de la celebración de los Reyes, donde se entregaron regalos a todos los niños. Seguro que muchos aún lo recuerdan e incluso tendrán alguna que otra foto.
Ese año también viajó a Zug la madre de Julia, por primera vez, porque de ello no hay constancia anterior y su familia así me lo ha confirmado. El caso es que vino para estar con su hija y así nos conocimos todos, porque aunque mi madre posiblemente tuviera algún conocimiento previo por haber vivido en el Cerro del Águila de Sevilla, donde también vivían ellos, nosotros no nos conocíamos. Y como Julia y Flores vivían en Oberwil, nos desplazamos hasta allí para celebrar su llegada y estar todos juntos, supongo que aprovechando el día de San José, día del padre.
A mediados de Marzo, Lorenzo se tuvo que marchar a Sevilla porque le avisaron que su madre se encontraba mal, y realmente se encontraba muy mal, como se puede ver por la carta que le envió a mi padre para decirle que su madre había fallecido y que tardaría unos días en volver, muy a su pesar, supongo que para que avisara de este hecho y de su retraso en volver a su jefe en la Landis&Gyr.
Una nueva ocasión para juntarnos fue el cumpleaños de mi hermana Eva, para el cual Pepe Garrido se ofreció para hacer una especialidad de la casa, que eran el chocolate con churros que aún hoy dan hambre de verlos, y al mismo vino también María Luisa, hija de Vicente, y de la cual mi hermana era muy amiga, pues tenían creo la misma o similar edad, y el pequeño Else con sus padres.
Y, por fín, ese año Heri y mi padre decidieron sacarse el carnet de conducir y comprar un coche que nunca me quedó claro si lo había pagado entero Heri, o mi padre había participado de alguna manera en su compra, porque hasta que pasados unos años cada uno se compró un coche, nuevo en el ccsso de Heri y de segunda mano en el caso de mi padre, ese coche lo usaron los dos de forma muy particular, pero ya digo no tengo eso claro y nadie me lo puede ya aclarar, lamentablemente.
Pero eso sirvió para poder viajar por fin a España cuando quisieran, sin tener que depender de trenes. Era un VW 1500 Variant, color blanco, matrícula ZG-5593 y, como la mayoría de los automóviles de entonces, tenían el maletero delante, y el motor en la parte trasera, que también podía servir de maletero o, en nuestro caso, para viajar los mas pequeños allí atrás, bien calentito.










