Suiza 1968_3

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Los colegios seguían comenzando en primavera, en este caso a finales de Abril, y a principios de Mayo nos hicieron la correspondiente foto de la clase, mi hermana empezando 2º y yo en 4º. Yo ya estaba en Neustadt, pero mi hermana creo que seguía en los pabellones que había en el Herti. No hay foto de mi hermano Pepe, pero él empezaba 6º de primaria, el último año, también en Neustadt, con un maestro, de apellido Keiser, que años después pude conocer, aunque no llegó a ser maestro mío, me relaciono con mi hermano por el apellido, y a quien claramente no le gustaban o los españoles o los extranjeros en general, ya no me queda claro.

Como venía siendo habitual, en el mes de Junio se celebraba el Corpus Christi, con su correspondiente procesión por el centro de Zug, y todo el personal vestido para la ocasión, es decir, con chaqueta, aunque lo del pantalón corto en mi caso sigo sin entenderlo, que  ya tenía 10 años, y no hacía precisamente un día soleado, pero bueno es lo que se llevaba por aquel entonces.

Ya por aquel entonces mi hermana era una presumida, y si para colmo estaba con su amiga Julia, ya ni te cuento, vaya dos presumidas.

En el mes de Junio se solían hacer excursiones escolares, aprovechando el buen tiempo, y nosotros fuimos por un lado de campo, en plan excursión por el monte, pero también nos llevaron, otro día por supuesto, al Acuario que había en Rapperswil, que creo que ya no existe. Y allí nos hicieron esa foto, que no es una postal, así que posiblemente alguno de los niños del fondo sea yo, pero no se puede ver con nitidez.

Lo que descubrimos ese año fue el bosque que hay entre Steinhausen y Baar, donde se podía hacer fuego en la linde del bosque, y al que durante los años siguientes seguimos yendo a echar algún que otro sábado o domingo, y donde los niños podíamos recorrerlo sin grandes peligros, en modo aventura intrépida, aunque había algún que otro arroyo pequeño.

Pero lo que más nos gustaba era coger una “Cervelat”, cortar las puntas en cruz y una vez pinchado en un palo ir asándola en la fogata a fuego lento, para ir viendo cómo se abrían las puntas poco a poco. No había mayor placer que eso, aparte de comerlo, que era jugar con el fuego, y aún hoy sigo recordando ese olor a ahumado.

Y otro sitio cuando hacía calor era el rio Sil, que estaba camino de Zurich, que siempre lleva agua y no es profundo, por lo que podíamos bañarnos los niños sin gran peligro.

Suiza 1962_2

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Dejamos Steinhausen y nos fuimos al Chalet Fridbach. El invierno de 1961 nevó mucho, como muchos años siguientes, y como podeis ver disfrutamos el trio como los niños que éramos, y aunque después cambió mucho eso de tanto nevar, pudimos seguir disfrutando de la nieve, del frio y del hielo. pero eso es otra historia. Ya entonces nos llamaban Zipi y Zape, así seríamos. Y nuestra hermana Eva siempre al lado.

La economía permitía hacer cosas y una de las primeras que hicieron mis padres fue mandar 2 abrigos de paño a nuestros primos de Málaga, que aquí posan con ellos. Además de poder comprar cosas que no había en España o eran muy caras aquí, o simples souvenirs, y las enviaban con el primero que venía de vacaciones a Sevilla. Como ejemplo, una postal avisando a nuestros abuelos del viaje de Ricardo.

También recibíamos los productos navideños típicos, como mantecados, coñac y anís, que allí o no había o solamente en tiendas de especialidades y a precios de «gourmet», y con ello se mantenía algo del espíritu navideño español, pero curiosamente celebrábamos mas la Nochebuena que los Reyes, como era habitual en Suiza.

Y cuando por fin nos mudamos al Chalet Fridbach, como era la última edificación que había al sur de Zug, en dirección a Oberwil, pues todo el campo era nuestro, tanto cuando estaba verde y lleno de flores, como cuando empezó a nevar. Por debajo estaba la nueva casa de la familia Gyr con su huerto y frutales, con sus albaricoques (con el hueso hacíamos un pito después de sacar el interior que estaba amargo como la hiel), uvas y mas cosas, y enfrente solamente teníamos una vaquería con sus correspondientes vacas, a las que alguna vez nos acercamos sin miedo, porque no hacían nada, mas que comer y cagar, pero nosotros nos creíamos que podíamos hacer uso de todo aquello, como si no tuvieran dueños, y la verdad es que nunca nos dijeron nada. Alrededor de la casa había nogales y avellanos, con sus frutos, encinas, olmos y robles, y también moreras, un paraíso vamos. Os podéis imaginar.

Y como no había columpio, pues nos fabricaban uno con un trineo. La verdad es que no sé como hemos llegado hasta aqui, como se suele decir, «pa habernos matao».