Suiza 1964_2

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Una vez abandonado Ginebra, el viaje continuó hasta Barcelona, con otra parada en esa ciudad, desde donde mi padre envió una postal “de amenaza” a los fumadores que se habían quedado allí, esperando encontrar todo como lo habíamos dejado. Como se puede ver por la siguiente postal, llegamos antes del 20 de abril, y tenía que hacer todavía algo de fresco, porque las primeras fotos nos llevaban todavía algo abrigados, aunque después también se ve que el tiempo volvió a ser primaveral, como de costumbre en Sevilla.

Nuestra estancia en Sevilla, y también en Málaga, fue todo lo típico y familiar que podía ser, sobre todo porque hacía 3 años que no veíamos a nuestros abuelos y tíos, y bisabuelas, tanto en un sitio como en otro. Estuvimos en la feria, que por aquel entonces todavía se montaba en lo que hoy es el Prado de San Sebastián, paseamos por el centro, parque de María Luisa, patio de banderas, etc. También subimos a la Giralda, nosotros por primera vez, desde donde había y hay una panorámica maravillosa de la ciudad y, siendo sevillista como fueron tanto mi padre como mi hermano, y yo sigo siéndolo, pues fuimos a ver un partido al Estadio Sánchez Pizjuan, que por aquel entonces solo tenía una altura.

Mi padre pudo estar con su hermano y cuñada, que se habían casado en ese tiempo y habían tenido un hijo, nuestro primo Francisco Javier y, sobre todo, con nuestros abuelos, José y Natividad. Y cuando nos desplazamos a Málaga, aparte de ver a la familia e ir a la playa un poquito, aunque el tiempo no era todavía veraniego de playa, mis padres decidieron que mi hermano Pepe hiciera ya la comunión, porque en Suiza se hacía en 3º de primario y como mi hermano tuvo que repetir curso, como ya conté antes, y había terminado 2º, hasta el año siguiente no le tocaba hacerlo en Zug, como así sería. Y así, nuestra bisabuela pudo verlo y hacerse una foto con él.

Y como estuvimos casi hasta finales de Mayo en España, esto causó que mi hermano volviese tarde al colegio, pues sus compañeros ya habían comenzado el curso y le contestaron a una postal que él les envió desde Sevilla. Pero es que hacía 3 años que no veíamos a las familias, ni ellos a nosotros, y solo se habían podido cartear, por lo que se apuró al máximo el regreso, durante el cual, mi padre les envió una postal a los del chalet, anunciando fecha de regreso, y así seguro les daba tiempo a tener todo arreglado, ventilado y ordenado, aunque uno de los más fumadores, Heri, había aprovechado esos días para darse una “escapada” a Paris, así que el riesgo era menor.

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