Suiza 1963_2

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A finales de Enero, principios de Febrero, nuestros padres aprovecharon algún fin de semana para coger el tren e irse a Lucerna con Heriberto, ciudad que está a unos 30 kms al sur de Zug, a mas o menos la misma distancia que está Zurich, hacia el Norte.

Tenía que hacer bastante frío, de hecho se ve que estaba todo nevado, pero además Lucerna está junto al lago de los 4 cantones, donde de por si hacía fresquito, y ese rio es el Reuss que sale del lago de Lucerna normalmente con bastante corriente, hace en una parte de su recorrido frontera entre el cantón de Zug y de Aargau y desemboca en el rio Aare (de ahí el nombre del cantón o del río), que es el que pasa por Berna y entra y sale del lago de Biel, pero eso ya lo veremos en otro capítulo.

El puente que se ve detrás de ellos es el famoso puente de la capilla (Kapellbrücke) y la torre del agua (Wasserturm). El puente es todo de madera y es muy famoso por las pinturas que hay en las traviesas del techo, que son antíquisimas, y pintadas sobre madera.

Y llegó el carnaval, que es un acontecimiento muy especial en toda Suiza, celebrándose con mucha fanfarria y pasacalles. Son famosos los locos (Narren), que nos daban bastante miedo, y las agrupaciones de música (Guggenmusiker) y, por supuesto, todas las carretas que entonces sacaban a las calles. Nosotros teníamos la costumbre de ir a verlo a Baar, al lado de Zug.

Y en el Teatro Casino, que aún sigue estándo en el mismo sitio, cerca del lago, pegado a la Artherstrasse, se solían celebrar unos bailes de Carnaval y, como no podía ser de otra manera, allá que iban a bailar, a pasarlo bien y a disfrazarse los que querían, aunque no veo por la foto que mis padres se disfrazaran, pero si nos disfrazaron a nosotros y a la hija de José Rosal.

Qué bien lo pasábamos todos, los niños por supuesto, pero los mayores también, descubriendo un mundo nuevo, diferente al de España.

Y no repetiré de decirle, pues siempre he estado convencido de ello, que si bien para nosotros los niños aquello fue el paraíso, para los adultos también tuvo que serlo de algún modo, viniendo de donde venían y habiendo pasado lo que habían pasado.

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