Suiza 1970_4

publicado en: HISTORIA PERSONAL | 0

A principios de Julio, Pepe y Mari Carmen, ya con Úrsula pequeñita, se mudaron desde Oberwil a la General Guisanstrassse 40, muy cerca de donde nosotros vivíamos, con lo cual nos íbamos a ver con más frecuencia incluso.

Y a los pocos días emprendieron rumbo a España los hermanos Gómez, Heri y Manuela, y aparte de hacer turismo por varios sitios, como fue ir a Ronda y también a Fuengirola, que ya estaba comenzando a saturarse de construcciones turísticas, también estuvieron en Málaga, visitando a nuestra familia.

También subió a ver a nuestra bisabuela Ana María, que ya por entonces tenía 96 años, pero que se conservaba muy bien para esa edad, seguía teniendo muy buena memoria. Y digo subir porque tanto mi abuela como mi bisabuela vivían en una casa de campo en la zona de Mangas Verdes, y allí solo se podía llegar o bien en coche hasta un llano a medio camino y el resto andando, o andando siguiendo el curso de un arroyo, que es el que nos gustaba a nosotros los niños. Y estando en Málaga mandó una postal comentando que los había visitado y que iban a echar el día juntos en la playa, como se puede ver en las fotos.

En Sevilla, la Cooperativa que se había creado en Suiza, había comenzado a construir una nave pensando en las actividades futuras, y de ello dio fe con esta y otras fotos que le hizo a la construcción. La verdad es que el proyecto estaba en marcha, y parecía que iba a servir realmente a los objetivos que se habían marcado, aunque aún quedaba mucho por hacer y por definir.

Y este verano, aprovechando que Heri había ido a Málaga, se vinieron con él mis primos Eugenio José y Juan Antonio, porque habían decidido entre mis padres y  mis tíos que pasaran unos días con nosotros en Suiza, aprovechando las vacaciones de verano de España, y así podían ver cosas que no conocían, aparte de estar con nosotros, pero por supuesto sin dejar de continuar practicando sus estudios musicales, como ya explicaré. Y tal y como llegaron nos fuimos con ellos a las cataratas del Rin, que nosotros aún no habíamos visitado, y también a la isla de Mainau, donde si habíamos estado.

Mi hermana, para no variar, se marchó a primeros de curso de excursión. Y como a mi hermano le habían regalado un ciclomotor, junto con mi primo mayor, que eran de la misma quinta, aprovecharon para hacer gamberradas por ahí, en moto y en bici, con las que incluso tuvo un accidente de tráfico cerca de la estación, donde lo atropelló un coche, afortunadamente sin consecuencias importantes para él, si para la bici que sufrió algunos desperfectos, pero no fue culpa de mi primo.

Con esa motillo años después tuve yo un incidente, y concretamente probándola no pude frenar y literalmente atravesé la puerta de cristal de la entrada y lo rompí, afortunadamente sin consecuencias para mi, salvo un par de coscorrones de mi padre, pero me los merecía, por atrevido y casi gamberro.

Los comentarios están cerrados.