Suiza 1974_5

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Esas Navidades iba a ser nuestras últimas navidades en Suiza. Nuestros padres ya nos habían informado de los pasos que se habían ido tomando y de que en breve nuestro padre iba a hacer una prueba en Sevilla que, si todo salía como estaba previsto, iba a significar que nos volvíamos en el verano siguiente toda la familia para iniciar una nueva etapa de nuestras vidas en nuestra patria. Él había quedado en el verano anterior con un antiguo compañero de CASA para comenzar a trabajar en una empresa subsidiaria de Abengoa, con un buen sueldo para lo que se pagaba entonces en España, aunque evidentemente mucho menos que en Suiza.

Así que había que aprovechar y creo que ese año fue bastante especial, pues nos regalaron cosas que en España o bien no había o eran muy caras, y también compraron cosas que sabían que iban a echar de menos, aunque algunas no fueran especialmente adecuadas para el clima Sevilla, como fue esa pelliza, que durante muchos años adornó la cama de mis padres, aunque bien es cierto que algunos inviernos si son bastante fríos por estas latitudes, pero durante pocos días.

Por destacar algunos de esos regalos, a mi hermano le regalaron un oso gigante que fue regalo de Heri creo recordar, un cepillo de dientes eléctrico en forma de Bugs Bunny, otro para toda la familia, a mí una calculadora electrónica y unos paraguas Knirps a mi hermano y a mí, y Jerónimo le hizo a mi madre obsequio de una tabla de madera. También les regalaron a mi madre y a mi padre un botellero metálico y un mueble con una cubertería completa de acero inoxidable. Muchos de estos objetos siguen hoy en día en nuestro poder y se usan sin problema alguno, otros evidentemente ya no.

En esas fotos se puede ver a la familia Barroso, con su hija Silvia, que ese año pasaron la Nochebuena con nosotros. Silvia había nacido en Abril de ese año.

Y para terminar el año, la Nochevieja con su correspondiente champán, y los disfraces correspondientes, gafas, gorros y narices, y al que mejor le quedaba la nariz era a José Luis Garrido, y así quedó retratado para la posteridad. La verdad es que tengo muy buen recuerdo de esas fechas, precisamente por ser las últimas navidades en Suiza, que tanto añoro, pero que son historia.

Recuerdo que esa noche nuevamente me fui con Heri a dormir a su residencia, y fuimos haciendo tonterías porque yo y había bebido champán con alcohol, además de alguna que otra bebida, así que un poco borracho si estábamos, pero nos fuimos andando porque estaba como a 10 minutos andando, aunque había nevado.

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