Suiza 1972_3

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En julio volvimos a España, si mal no recuerdo, ese viaje lo hicimos junto con la familia Flores y, por supuesto, Heri y Manuela, y nosotros estuvimos primero en Málaga, donde celebramos el 4º cumpleaños de mi prima Mari Carmen, además de ir a la playa, y tengo un muy buen recuerdo de la playa de Torrequebrada, que entonces estaba un poco salvaje, hoy es una playa nudista, y donde hicimos acampada para pasar la noche nosotros los jóvenes con Heri, y donde, para no variar, mi primo y yo hicimos algunas de las travesuras típicas nuestras, que mejor no contarlas, y sino que esta vez las cuente alguien por mí.

En casa de mi abuela, Jorge se dedicada a perseguir a las palomas de mi abuela, no las dejaba tranquilas. Pero había que tener cuidado con el pequeño, porque estábamos en una vivienda con bancales de frutales, un pozo, una mina, etc., o sea, peligro.

Y después volvimos a Sevilla, donde además de estar con la familia pasamos un día en casa de un  antiguo amigo de mi madre de Málaga, que había hecho fortuna y vivía en el barrio de Santa Clara, zona de gente pudiente y allí echamos un día de piscina junto con las sobrinas de Heri. Como ya teníamos coche propio, nos volvimos solos y desde Chipiona recibimos postal de Julia, que aún estaba allí con Heri y Manuela.

El año anterior, mis padres, la familia Flores y también Heri y Manuela, cada uno había dado la entrada para una vivienda en un barrio nuevo que estaban construyendo en las afueras de Sevilla, el Parque Alcosa, y Flores y Julia se acercaron a las obras para ver cómo iban las construcciones. Estábamos en la misma calle, excepto el piso de Manuela.

En nuestro caso, también habían pagado la entrada de otra vivienda en Málaga, con la idea principal de que la utilizara mi abuela, pues ya se había quedado sola y además tenía ya 74 años, y con la intención de que también fuera nuestra vivienda de veraneo, porque ya éramos muchos para seguir metiéndonos en casa de mis tíos o incluso de mi abuela.

Desde finales de agosto se estaban celebrando los Juegos Olímpicos en Munich, y allá se fueron Flores y Julia con sus hijos, aprovechando además que no muy lejos, en Murnau, vivía un hermano de Flores, donde pudieron alojarse. Desde allí nos enviaron una postal con la famosa torre de televisión de Munich.

Nosotros no fuimos entonces, lo que sí hicieron mis padres fue comprar una televisión Blaupunkt en color, que costó una pequeña fortuna, más de 3000 CHF, pero por aquel entonces la economía familiar había mejorado bastante, y así pudimos ver en color toda la Olimpiada. Esa televisión, creo recordar que era de 26 pulgadas, nos pareció grandísima entonces y aunque mantuvimos la Loewe en blanco y negro, aquello era muy llamativo y como ya había mucha producción en color, se aprovechaba muy bien.

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